Empresas y empresarios / La seguridad privada en México. Una industria estratégica

 

La industria de la seguridad privada en México es uno de los pilares del entramado económico y social del país. Su papel se ha expandido de forma significativa, abarcando la protección de personas, bienes e infraestructura crítica, así como la colaboración activa en estrategias de prevención del delito, gestión de riesgos empresariales y procesos de innovación tecnológica.

 

El sector tiene un papel de primer orden en el empleo formal y en el dinamismo de la economía nacional. En los últimos cinco años, el sector ha crecido más del 13 %, un ritmo 3.6 veces mayor que el crecimiento de la economía nacional. Esta expansión no solo refleja su relevancia creciente, sino también el impacto que puede tener en la mejora de las condiciones laborales y la competitividad del país.

 

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en mayo de 2025 la Industria de Servicios de Protección y Custodia registró 4,868 nuevos puestos de trabajo, lo que resulta muy significativo en un contexto en el que la economía mexicana en su conjunto perdió 45,624 empleos.

 

Actualmente suma un total de 458,237 empleos formales, equivalente al 2.05 % del empleo formal registrado en el país. Entre las 276 actividades en las que el Seguro Social clasifica a las empresas, ocupa el lugar número 11, lo que, sin duda, posiciona a este sector como un soporte de la economía nacional y de generación de oportunidades.

 

Desde una perspectiva económica, y considerando su creciente sofisticación, la seguridad privada representa un componente clave para la operación de múltiples industrias. Lejos de limitarse a seguridad física tradicional, muchas empresas ofrecen hoy soluciones integrales que incluyen inteligencia de riesgos, análisis de datos, tecnologías de videovigilancia con inteligencia artificial, ciberseguridad y protección ejecutiva avanzada. Esto refleja una tendencia global, la seguridad ya no es solo física, sino también digital, reputacional y operativa.

 

Este fenómeno no es exclusivo de México. A nivel internacional, la seguridad privada se ha consolidado como una industria de alto crecimiento, impulsada por la globalización de los riesgos, el auge de la infraestructura crítica, los conflictos geopolíticos y las nuevas amenazas digitales. En muchos países, se han desarrollado esquemas de colaboración entre empresas y autoridades para establecer estándares comunes, compartir información clave y consolidar mecanismos de respuesta ante incidentes, lo cual plantea una oportunidad para que México fortalezca su propio marco institucional.

 

No obstante, esta evolución enfrenta varios obstáculos estructurales en México. El primero es normativo. Aunque existe una Ley Federal de Seguridad Privada y marcos regulatorios estatales, la multiplicidad de criterios entre entidades federativas genera sobrecostos, duplicidad de requisitos y una falta de homologación que inhibe la profesionalización del sector y, sobre todo, incentiva la informalidad.

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